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21 de febrero 2016

Presencia femenina en directorios de empresas públicas bordeó el 30% en 2015

El porcentaje llegó a 29,3% en el Sistema de Empresas Públicas (SEP) y el objetivo del Gobierno es alcanzar el 40%, tal como lo plantea la UE. En las empresas públicas no SEP la participación de mujeres en dicha instancia fue de 25%, mientras que de apenas 5% en el sector privado. La SVS adoptó medidas para transparentar esta última realidad a través de la norma 386.

Con una representación femenina de 29,3% en los directorios del Sistema de Empresas Públicas (SEP), cerró 2015, según estadísticas entregadas por el Ministerio de Hacienda. Eso se traduce en que de los 92 directores que tienen las 20 firmas estatales que conforman el SEP, 27 son mujeres.

De ellas, 11 ejercen como vicepresidentas y 4 como presidentas, siendo éstas últimas la de Correos de Chile, Empresa Portuaria de Coquimbo, Polla Chilena de Beneficencia y Empresa Isla de Pascua (Sasipa).

“Estar ya a diciembre de 2015 en torno al 30% de mujeres en directorios de empresas  públicas responde a un objetivo explícito que se estableció el Gobierno y que es alcanzar el 40% durante esta administración”, explica la coordinadora de género del Ministerio de Hacienda, Andrea Bentancor.

El programa de Michelle Bachelet señalaba que integrarían a partir del primer semestre de 2014 al menos una mujer en cada uno de esos directorios y al cierre de ese año todos los altos estamentos del SEP contaban con una mujer, recalca el informe de Hacienda.

En febrero de 2014, en el Gobierno de Sebastián Piñera, indica Bentancor, la presencia femenina era de 5,5%, equivalente a 5 mujeres entre 91 cargos, de las cuales dos ejercían como presidentas en Correos de Chile y en la Empresa Concesionaria de Servicios Sanitarios.

“Asociadas a la meta del 40% se han establecido directrices que las autoridades siguen en las distintas instancias cuando se van renovando esos directorios. El 40% responde a un criterio de paridad de género comúnmente aceptado. Se espera que la presencia de mujeres no caiga debajo de ese porcentaje”, indica Bentancor.

Respecto de las otras cuatro empresas estatales que no pertenecen al SEP, que son Enap, Codelco, TVN y BancoEstado, la situación es un poco distinta porque de los 32 directores que tienen esas compañías, apenas 8 son mujeres, es decir un 25% del total. De ellas, sólo una ejerce como vicepresidenta.

“La meta del 40% obedece al diagnóstico de que hay una subrepresentación de las mujeres en los altos cargos de las empresas privadas, lo que se revela al comparar la realidad del país con otros de la OCDE”, añade Bentancor.

Según los últimos datos, desde 2009 Chile figura entre los cuatro países con menos mujeres en directorios de empresas privadas: sólo un 5,4%, porcentaje que según Bentancor se mantuvo inalterable en 2014.

Eso sí, nuestro país está por encima de Alemania (3,5%), Japón (3,9%) y Holanda (4,8%), pero muy distante de Noruega que ostenta un 38%,  seguido por Suecia con un 19%.

Al respecto, cabe mencionar que los países nórdicos funcionan con la legislación de cuotas que exige un mínimo de representación de mujeres en la mayoría de las instancias de decisión. También hay otros modelos, como los de Australia y Reino Unido, que han optado por promover la participación femenina exigiendo a las empresas que cotizan en bolsa que informen a sus accionistas sobre la composición de sus directorios.

“La baja presencia de mujeres es un fenómeno internacional e histórico que progresivamente se está revirtiendo sobre la base de políticas públicas especialmente diseñadas. La Comisión Europea estableció como objetivo que 40% de los puestos en directorios sean ocupados por mujeres”, recalca Betancor.

Obligación para los privados

Medir la presencia de las mujeres en altos cargos no es fácil, y un nuevo requerimiento de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) busca generar mayor información sobre este ítem.

La última modificación a las Normas de Carácter General (NGC) que regulan los antecedentes  que las sociedades anónimas deben proveer al mercado en cuanto a sus prácticas en gobiernos corporativos, tendrá nuevos espacios que rellenar a partir de las memorias de 2015.

Entre los cambios a las NGC reflejados en la nueva Norma N°386, contempla la incorporación de datos relativos a la responsabilidad social y desarrollo sostenible, y se deberá adicionar información sobre los siguientes aspectos: diversidad en el directorio (género, nacionalidad, edad y antigüedad); diversidad en la gerencia general y demás gerencias que reportan a esta gerencia o al directorio; diversidad en la organización (género, nacionalidad, edad, antigüedad); y brecha salarial por género.

“Transparentar la realidad de subrepresentación de las mujeres y promover la generación de estadísticas y estudios que posibiliten situar a Chile en el contexto internacional, es un primer paso para revertir esa baja presencia”, indica la coordinadora de género de Hacienda.

Explica que era difícil recabar la información, por ejemplo de directoras, porque al revisar los integrantes había empresas transnacionales cuyos nombres podían crear confusión -como Andreas- y quedaban registrados como extranjeros, sin género. “Así, nueva información estadística con un nivel de precisión no disponible hasta ahora podrá procesarse durante 2016”, comenta Bentancor.

También se cambió la norma 341 por la 385, a través de la cual  se informará sobre la adopción de políticas de responsabilidad social y desarrollo sostenible, referidas en particular a la diversidad en la composición del directorio y en la designación de ejecutivos principales de la sociedad.

¿Cómo se mira la norma 386 en el ámbito femenino privado?

A juicio de Mónica Reyes, fundadora de Makers Liderazgo Femenino, “la función que cumple la norma es que las empresas privadas se autoevalúen y puedan tomar las medidas voluntarias al respecto. Se trata de un paso anterior a lo que podría ser poner una meta más obligatoria como otros países lo han hecho. En ese sentido es una gran oportunidad y vemos que ya hay una cierta conciencia, porque los head hunters dicen que les piden muchas mujeres en las búsquedas para nombrar directores”.

Por su parte, Francisca Jünemann, cofundadora de la Fundación ChileMujeres, estima que “tanto la norma 386 como la 385 van a ayudar mucho, porque la empresa hará pública su realidad interna y se va a comparar con otras de su mismo rubro, viendo cómo ellas son capaces de tener a mujeres y que no se les vayan. Lo otro esencial es que por estas normas van a tener que decir los años que llevan las mujeres en la organización. El gran problema en Chile es que sólo el 32% de las mujeres tiene carrera continua”.


Fuente: Pulso